El objeto te mira con su prepotencia inmortal y te reta a encontrarle un ángulo favorable.
domingo, 10 de octubre de 2010
Una tarde fresca, la primavera se asoma, y el pescador con sus polizones hambrientos navega taciturno en un mar que refleja las fachadas de mil colores de esas construcciones típicas de la costa de Camogli
, o "la casa de las esposas". En tiempos medievales se le dio este nombre porque ahí, en esas casas de fachadas de colores intensos y variados que permitían su fácil identificación por los pescadores al regreso de la jornada, esperaban, asomadas por las ventanas y enmarcadas por los postigos abiertos de par en par, las mujeres a sus maridos.
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